Desde hace más de 30 años tenemos el privilegio de poder acercar hasta nuestro pequeño pueblo a Sus Majestades, los Reyes Magos de Oriente. Aunque llegaron cansados por su largo recorrido - esta vez dejaron los camellos en Zarranzano - nos dejaron con su presencia sus mejores saludos, sonrisas y afectos de cariño para todos y en particular para cada uno de los niños que suben a por el primer regalo y que lo reciben en propia persona.

 

Será uno de ellos el que, con pocas palabras por su falta de conocimiento del idioma, pero por tradición, les esté diciendo a los “pekes” que un año más han sido buenos y que se deberán ir a dormir pronto con el fin de recibir durante la noche más presentes para su alegría y disfrute, eso sí, no sin antes dejar preparados un par de zapatos limpios.

La noche mágica de la cabalgata ha comenzado, aunque...

... haciendo un pequeño inciso, no nos debemos olvidar que por otro lado esta la cara oculta de la cabalgata que somos esa organización que se ha ido transmitiendo de generación en generación y espero que siga siendo así por mucho tiempo. Eventos como éste - no todos los pueblos pueden presumir de él - no se pueden perder. No podemos permitir que esta "llama" de trabajo e ilusión de personas que lo prepararon, preparan y prepararán, se apague. De una u otra forma, todos necesitamos a esos niños que sonríen, lloran, corren... con la llegada de los protagonistas.

 

Es labor de la organización el localizar a los Reyes y Pajes para que vengan hasta aquí; tranquilizar a los niños, padres, abuelos... en la plaza. También es necesario coordinar la llegada de los Reyes con la patrulla de la Guardia Civil que con sus villancicos, sirena y luces - al par del sonido de los cohetes - van acercando a los pajes que a su vez van alumbrando el camino con sus antorchas.

Todo el trabajo y dedicación se ve bien recompensado cuando, a la llegada a la plaza, Melchor, Gaspar y Baltasar son recibidos con aplausos, con el calor de los niños y con el confeti y serpentina que reparte la organización. Es de agradecer, también, a todas esas personas que, haga el tiempo que haga, están esperando la llegada de Sus Majestades. Y es que los Reyes no suelen ser puntuales debido a que tanta carga de trabajo no se resuelve en un momento...

 

... Además, vienen de tan lejos... a cambio ellos dan caramelos, saludos y sonrisas. Una vez en la plaza se preparan para asomarse en los ventanales del ayuntamiento (antes balcones en el antiguo ayuntamiento) donde saludan, continúan tirando caramelos y leen el pergamino que traen preparado. Posteriormente, siguen camino hasta llegar al salón, acompañados por los vecinos de nuestra comarca. Tanto a la entrada de la casa consistorial como a la entrada del salón, la organización tiene que hacerse cargo de las antorchas para que los Pajes puedan seguir guiando a sus Soberanos...

Ya en el salón, Sus Excelencias tienen preparadas unas sillas para que puedan descansar y entregar los regalos junto con un paquete de caramelos o de carbón - según se haya comportado el niño - a la vez que entablan una pequeña conversación con los niños mientras les hacen fotos para el recuerdo. No hay que olvidar que, anteriormente, deben estar preparados los regalos para poder llamar niño a niño con la suerte de que, si es año par, está el micrófono de la orquesta; si no, habrá que buscar algo que lo suplante...

Cuando finaliza la entrega de todos los regalos (siempre hay algún regalo de más por si algún niño se quedara sin él), los reyes se despiden hasta el próximo año esperando que la organización, los niños y mayores de la comarca sigan pensando en ellos.

La organización deja casi todo listo para el próximo año y terminan la noche de la cabalgata, como en Fuenteovejuna, todos a una, con una cena.

ANA SOFÍA MEDIAVILLA