COTILLÓN DE NOCHEVIEJA 2004

Por tercer año consecutivo, el salón de Almarza volvió a ser escenario la pasada Nochevieja de uno de los acontecimientos más esperados de todo el año: el cotillón de fin de año.

La organización había propuesto que la gente acudiera disfrazada, y fueron unos cuantos los que así lo hicieron. Abrió fuego un César romano que a medida que subía el ambiente de la fiesta se fue desmelenando.

Poco después entraron en escena la Susi del Exorcista y el Obispo Bisbal, todo un espectáculo para comenzar la noche. A lo largo de las más de ocho horas que duró el cotillón nadie fue capaz de igualar los bailes de este singular dúo.

De la música se encargaron los de siempre (el resto no sabemos ni enchufar los altavoces): Fofo y Ramsés, después de haber sorprendido el año pasado con su transformación en drac queens, en esta ocasión se decidieron por echarse una capa a las espaldas y convertirse en vampiros. Junto a ellos estuvo DJ Relojes, convaleciente de una larga enfermedad. El repertorio, recopilado en los últimos meses, dejó satisfecho a todo el mundo. Y es que la gente estaba que lo bailaba todo.

También dieron que hablar tres hermanos o frailes vestidos con un llamativo traje morado. Y digo que dieron que hablar porque todo el mundo se preguntaba cómo podían beber con esas pedazo de máscaras que llevaban puestas.

A una hora todavía temprana hizo también su aparición en el salón una pareja de Rambos que ni sentían las piernas ni sentían nada. Después de darse unas cuantas carreras y probar sus armas, Rambo Ceña y Rambo Chapas comenzaron a revolcarse por el suelo como auténticos... como... bueno, que se revolcaron mucho por el suelo. Eso sí que es morder el polvo. Dicen que hay quien todavía está limpiando serrín en casa.

Mientras la fiesta cada vez se iba animando más, los asistentes también pudieron disfrutar con los bailables de Juanillo Superman, Toñi Ángel del Infierno y las vampiras de Charlie (Ana, Silvia y Rocío).

Ya que el Gordo de la lotería de Navidad no nos había tocado, decidimos hacer nuestro propio sorteo como todos los años. Los agraciados en esta ocasión fueron Eliseo, al que le tocaron unas botellas de vino buenas, buenas, buenas; y Nacho, que se llevó “una cosa para poner en la mesilla”. Los demás, muy emocionados por la suerte de los premiados, continuaron dando vueltas mortales como locos y acercándose cada poco tiempo a la barra a repostar combustible.

A pesar de que la noche no era para trabajar, los Rambos no bajaron la guardia y se fueron a cazar. Instantes más tarde volvieron a aparecer arrastrando a un gorila que según comentaron habían apresado en casa de la Felipa. Después, cómo no, siguieron rebozándose por el suelo.

Como no podía ser de otra forma, la fiesta se alargó hasta altas horas de la madrugada (o mejor dicho de la mañana) entre bailes, copas, sobrios, no tan sobrios, Melendi, rancheras y los rambos buscando entre el serrín una lentilla o algo por el estilo. Afortunadamente, la luz del sol hizo posible que muchos pudieran volver a casa sin sufrir ningún percance... o no.

¡¡¡ FELIZ 2004 + 1 !!!

ENRIQUE SANZ CRESPO

MAS FOTOS ...