Nuevamente, como viene siendo habitual desde hace varios años, unos cuantos jóvenes de Almarza nos dispusimos a pasar las fiestas de Valdeavellano (14-17 de agosto) acampados en el famoso prado del tío Paco.

         Como no podía ser de otra manera...las tiendas se montaron pasadas las diez de la noche, es decir, sin ver un pimiento y ayudados por las luces del coche del Jesús Androide ( fueron fundamentales los conocimientos de boy-scout por parte de Cristiano para acabar el trabajo).

Después de tener las tiendas preparadas nos dispusimos a cenar las latas de conserva habituales, para pasar a rellenar nuestros litros con bebidas energéticas. La noche transcurrió sin contratiempos (con alguna canción amenizada por Chapas y Cristiano) y a las tantas de la mañana a reposar en las tiendas, no sin antes una ración de latas.

         El viernes el prado amaneció con cinco ocupantes (Cristiano, Ramsuco, la Abuela, Androide y Ceña) que como de costumbre se dirigieron a la Rico Taberna (el típico bar en las fiestas de Valdeavellano) a tomar el vermú, formado por unas cuantas cervezas y algún que otro pincho. La comida se llevó a cabo en el famoso bar de Tera (donde se unió Raulazas), dando paso a una tarde variada, donde algunos regresaron a Almarza y otros acabaron de rematar la faena en Valdeavellano.

          La noche del viernes siguió el ritmo esperado, aunque con alguna que otra baja. Lo más destacado fue la orquesta que actuó...HE DICHO ACTUÓ!!!, quería decir la supuesta orquesta que había en el escenario.

         El día del sábado se levantó con Cristiano, Androide y Ceña levitando en el campamento base...ante tal panorama decidieron tomar el correspondiente vermú y dirigirse a Almarza para tener una comida digna.

        

 

 

        El sábado noche se presentaba esperanzador (había aparecido...MIKEL, para que decir más), Chapas y Cristiano nos deleitaron con un gran concierto que hizo las delicias de los allí presentes. Y con todos ya en calor nos dirigimos a la fiesta a demostrar nuestras dotes para el baile. Después de tanto mover el esqueleto y de otras diversiones...la gente fue retirándose a sus aposentos.

           El sol despertó a los habitantes del prado, esta noche se quedaron el Cristiano, Androide, Ceña (los tres asiduos), Mikel, Chapas y el juvenil Juanillo. Tras la típica visita a la Rico, la comida se realizó en nuestro restaurante preferido (entiéndase Tera)...desde donde nos volvimos a dirigir a nuestro campamento de Valdeavellano a la espera de la subida al prado, pero las cosas se complicaron y una incesante lluvia nos obligó a pasar la tarde encerrados en las tiendas..., pudimos sobrevivir dentro de ellas y al parar el aguacero subimos al prado.

         En el prado nos obsequiaron con lo de siempre, mucho vino y una gran caldereta...después de esto, LA BAJADA DEL PRADO!!! hasta la plaza del pueblo y luego a limpiarse al pilón.

         Las fiestas se terminaban y la última noche quedaban pocas fuerzas...pero los que resistían salieron a darlo todo. Al llegar a las tiendas (donde ya reposaban Juanillo y Androide) algo poseyó a Cristiano (llamado a partir de entonces "EL PACIFISTA") y sacó la furia que tenía dentro: Su rabia por no tener una manta para dormir hizo que atacara la tienda de Juanillo que acabó destrozada.

         Las fiestas ya habían acabado y después de recoger el prado y lo que quedaba de las tiendas nos pusimos rumbo a Almarza. EL AÑO QUE VIENE MÁS!!!

 

 

ÓSCAR JIMÉNEZ CAMPOS